12.13.2013

Cosas que llenan aparte del chivito al plato para dos...

El cliente vino a la primer sesión, trabajé cómodo, fueron 3 h más o menos, era el retrato del padre que se estaba tatuando, me faltó hacer el pelo, el fondo, la parte de los hombros y colgarme con los detalles, o sea, era la cara (ojos, nariz, mentón, parte del cuello y boca) puedo decir que apenas estaba empezado, a todo eso lo dejé para la segunda sesión, que iba a ser dentro de 15 días, que es cuando el tatuaje cicatrizó.

Cuando el cliente vino a la segunda sesión me empezó a contar que tiene una hija de aproximadamente 3 años, conoció a su abuelo por fotos porque falleció antes que naciera. Lo sorprendente fue que la niña vio aquel tatuaje empezado y lo reconoció, le dijo al papá sorprendida: "Mila elaguelogualtel"  (Traducción: "Mirá, el abuelo Walter").

Esto para mi significa mucho, me esfuerzo muchísimo en los realismos que realizo, cuando los adultos me halagan mi trabajo dejo el beneficio de la duda, porque quizás lo hacen por compromiso o algo, o quizás es que yo pienso que lo puedo hacer mejor aun, lo cierto es que desconfío de eso, pero la expresión de esta niña de 3 años me confirmó que era un trabajo bien hecho, a mi y a mi cliente.

En esa segunda sesión trabajé dos horas y media más y lo dí por terminado.

Pucha que está bueno todo esto.